Apple Intelligence cambia de rumbo: Siri ahora quiere ser realmente útil





Apple lleva años intentando convertir a Siri en algo más que un asistente de voz. Con Siri AI y la nueva generación de Apple Intelligence, finalmente parece tener una estrategia mucho más clara: entender el contexto, trabajar con nuestras aplicaciones y ayudarnos a hacer cosas, no solamente responder preguntas.

Durante años, Siri fue una de esas funciones de Apple que prometían muchísimo, pero que en la práctica muchas veces se quedaban cortas.

Podíamos preguntarle por el clima, poner una alarma, enviar un mensaje o hacer alguna consulta sencilla, pero cuando intentábamos salirnos de ese tipo de órdenes, sus limitaciones empezaban a aparecer.

Mientras tanto, la inteligencia artificial cambió por completo la forma en la que esperamos interactuar con nuestros dispositivos.

Ya no queremos simplemente preguntarle algo a un asistente.

  • Queremos que entienda lo que estamos haciendo.
  • Que recuerde el contexto de una conversación.
  • Que encuentre información por nosotros.
  • Que pueda trabajar con nuestros documentos, fotografías y mensajes.

Y, sobre todo, que nos ayude a completar tareas sin obligarnos a abrir cinco aplicaciones diferentes.

Ahí es donde Apple Intelligence empieza a ponerse realmente interesante.

Siri ya no quiere limitarse a responder

La nueva Siri AI representa probablemente el cambio más importante de Siri en años.

Apple la ha integrado mucho más profundamente en el sistema. Puede entender preguntas relacionadas con lo que aparece en pantalla, buscar información dentro de nuestras aplicaciones y utilizar el contexto personal para encontrar mensajes, correos, fotografías y otros datos.

También puede realizar acciones entre diferentes aplicaciones.

La diferencia parece pequeña cuando se explica así, pero en realidad cambia bastante la filosofía del asistente.

Una cosa es decirle a Siri:

“Pon una alarma a las 7.”

Y otra muy diferente es poder mantener una conversación, pedirle que busque algo dentro de nuestro dispositivo y después utilizar esa información para realizar una acción.

Además, Apple ha creado una aplicación dedicada de Siri donde se pueden consultar conversaciones anteriores, fijarlas y continuar una conversación en otro dispositivo mediante iCloud. 

Eso sí empieza a parecerse más a un asistente de inteligencia artificial actual.

Lo interesante no es que Siri sepa más, sino que conozca nuestro contexto

Para mí, esta es una de las partes más importantes de Apple Intelligence.

Imaginemos que queremos encontrar una fotografía de un viaje, pero no recordamos cuándo la tomamos ni cómo se llama.

En lugar de entrar en Fotos, desplazarnos por cientos de imágenes y tratar de encontrarla manualmente, podemos describir lo que estamos buscando.

Lo mismo ocurre con correos, mensajes y otros datos.

Podríamos pedirle que encuentre aquel correo relacionado con una reserva o que localice determinada información que tenemos guardada.

Aquí Apple está intentando aprovechar algo que otras herramientas de IA no necesariamente tienen de la misma manera: el contexto de todo lo que hacemos dentro de su ecosistema.

Y eso puede convertirse en una ventaja bastante importante.

Porque una inteligencia artificial puede saber muchísimo.

Pero una inteligencia artificial que además entiende qué tenemos en el teléfono puede resultar mucho más útil en el día a día.

Menos pasos para hacer las cosas

Otra parte que me parece especialmente interesante es la capacidad de Siri para realizar acciones dentro de diferentes aplicaciones.

La idea es que una petición no termine simplemente en una respuesta.

Siri puede, por ejemplo, ayudarte a crear recordatorios, trabajar con mensajes, añadir elementos a una lista o realizar acciones relacionadas con otras aplicaciones.

Apple también está llevando esta filosofía a CarPlay, donde el objetivo es poder interactuar con la información mientras conducimos sin tener que estar mirando constantemente el iPhone.

Y aquí creo que está una de las diferencias importantes entre la Siri de hace unos años y lo que Apple está intentando construir ahora.

El asistente deja de ser solamente una interfaz para consultar información y empieza a convertirse en una interfaz para hacer cosas.

Visual Intelligence: la cámara y la pantalla también entienden lo que vemos

Visual Intelligence es otro de esos ejemplos donde Apple Intelligence empieza a tener sentido cuando pensamos en situaciones concretas.

Puedes utilizar la cámara para obtener información sobre algo que tienes delante, consultar datos sobre un objeto o incluso realizar acciones a partir de lo que estás viendo. Por ejemplo, Apple permite utilizar la inteligencia visual para escanear un recibo y dividir una cuenta o convertir una tarjeta física con código de barras en una tarjeta para Cartera. 

Pero lo que más me interesa es que esta idea ya no se queda solamente en la cámara del iPhone. En el iPad, la inteligencia visual puede trabajar directamente con lo que aparece en pantalla: puedes analizar una imagen o un documento y, en determinadas experiencias, utilizar el Apple Pencil para seleccionar aquello que quieres consultar. En el Mac también puedes seleccionar una zona de la pantalla para preguntarle a Siri sobre lo que estás viendo. 

Y ahí sí veo una utilidad muy clara.

Estás leyendo un documento y quieres entender una parte.

Ves una imagen y quieres saber qué contiene.

Tienes una página con información que quieres analizar.

O simplemente necesitas extraer algo de lo que aparece en pantalla.

La inteligencia artificial deja de estar en una aplicación separada y empieza a formar parte de la propia interfaz.

La creación de imágenes también entra en juego

Apple Intelligence también incorpora herramientas para trabajar con imágenes.

Clean Up permite eliminar elementos que distraen de una fotografía y Spatial Reframing permite modificar la composición después de haber tomado la imagen.

Image Playground, por su parte, permite generar imágenes a partir de descripciones, mientras que Image Wand puede transformar un boceto en una imagen más elaborada.

Para alguien que utiliza un iPad o un iPhone para crear contenido, esto puede ser bastante interesante.

No necesariamente porque vaya a sustituir todas las herramientas profesionales que ya existen, sino porque algunas tareas pequeñas que antes requerían abrir otra aplicación pueden resolverse directamente desde el dispositivo.

Y personalmente creo que ahí está una de las claves de Apple Intelligence:

no debería tratarse solamente de hacer cosas espectaculares, sino de ahorrarnos pequeños pasos todos los días.


También quiere ayudarnos a escribir

Apple Intelligence está presente prácticamente en cualquier lugar donde escribimos.

Puede ayudarnos a revisar un texto, corregir errores, cambiar el tono o generar una respuesta.

En Mail y Mensajes, esto puede ser especialmente necesario cuando necesitamos responder rápidamente o cuando queremos expresar algo de una determinada manera.

Pero aquí tengo una pequeña reserva.

Generar un texto es fácil.

Conservar nuestra forma de escribir es mucho más difícil.

Y para mí, esa será una de las pruebas realmente importantes.

Si Apple Intelligence termina haciendo que todos escribamos exactamente igual, la herramienta pierde parte de su valor.

Pero si consigue ayudarnos a escribir mejor sin borrar nuestra personalidad, entonces sí puede convertirse en una herramienta que realmente queramos utilizar.

La traducción también puede cambiar algunas conversaciones

Apple está llevando la traducción en tiempo real a Mensajes, FaceTime y llamadas telefónicas, además de ofrecer traducciones habladas en determinadas experiencias con los AirPods.

Esto puede ser útil para viajar, trabajar con personas que hablan otro idioma o simplemente mantener una conversación con alguien con quien existe una barrera lingüística.

Pero aquí aparece nuevamente un detalle que para los usuarios de habla hispana merece atención.

Durante mucho tiempo, muchas de las novedades de inteligencia artificial de las grandes compañías llegaron primero en inglés.

Apple Intelligence estará disponible en español el otro mes junto con otros idiomas, pero Siri AI comienza en inglés y Apple advierte que la disponibilidad de determinadas funciones puede variar según el idioma y la región. Además, Siri AI no está disponible inicialmente en iOS, iPadOS y watchOS dentro de la Unión Europea.

Para quienes hablamos español, esto importa.

Porque una cosa es que Apple diga que una tecnología está disponible y otra es que todas sus funciones estén disponibles en nuestro idioma, en nuestro dispositivo y en nuestra región.

Y creo que esa diferencia debería explicarse mucho más.

El hardware también pone límites

Aquí hay otro detalle que no podemos pasar por alto.

Apple Intelligence no funciona en cualquier dispositivo compatible con iOS o iPadOS.

En la generación actual, Apple Intelligence y Siri AI requieren, entre otros equipos, iPhone 15 Pro y 15 Pro Max o modelos posteriores, iPad mini con A17 Pro y iPad con M1 o posterior. En Mac, los modelos compatibles parten de los chips M1 o posteriores; también hay excepciones concretas como el MacBook Neo con A18 Pro. 

Y esto tiene una explicación bastante lógica.

Apple Intelligence utiliza modelos que se ejecutan directamente en el dispositivo. Por eso la potencia del chip y, especialmente, su capacidad para ejecutar modelos de aprendizaje automático son importantes.

No basta con decir:

“Mi iPhone tiene iOS 27, así que debería tener Apple Intelligence.”

El sistema operativo y la capacidad de hardware son dos cosas diferentes.

Y esto también explica por qué Apple ha dejado fuera algunos dispositivos relativamente recientes.

No necesariamente porque no puedan ejecutar iOS, sino porque ejecutar determinadas funciones de IA con el nivel de rendimiento que Apple pretende requiere más recursos.

Y aquí aparece uno de los argumentos más fuertes de Apple: la privacidad

La privacidad no debería explicarse simplemente diciendo que “Apple se preocupa por ella”.

El argumento técnico es mucho más interesante.

Apple Intelligence intenta realizar buena parte del procesamiento directamente en el dispositivo.

Eso significa que los modelos pueden trabajar con nuestra información utilizando la potencia del propio iPhone, iPad o Mac.

Cuando una tarea necesita un modelo más grande o más capacidad de procesamiento, entra en funcionamiento Private Cloud Compute.

La idea es que la solicitud pueda escalar desde el dispositivo hasta servidores diseñados específicamente para estas tareas sin convertir nuestros datos personales en un archivo permanente almacenado en la nube. Apple afirma que los datos enviados a Private Cloud Compute no se almacenan ni son accesibles para Apple, y que el sistema está diseñado para permitir verificación externa de estas garantías.

Y para mí, este es uno de los aspectos más interesantes de toda la estrategia.

Apple no está intentando decir simplemente:

“Tenemos IA.”

Está intentando decir:

“Tenemos IA que puede trabajar con tu información sin que tengas que entregársela permanentemente a un servicio externo.”

Eso no significa que debamos aceptar automáticamente cada afirmación de privacidad de una compañía; precisamente por eso es importante que Apple permita auditorías y verificación independiente de su arquitectura.

Pero la diferencia entre procesamiento local y enviar constantemente nuestros datos a servidores externos sí es técnicamente relevante.

El verdadero problema de Apple Intelligence no es la tecnología

Y aquí es donde llego a la parte que más me interesa.

Apple tiene hardware potente.

Tiene un ecosistema enorme.

Tiene acceso a aplicaciones como Fotos, Mail, Mensajes, Notas, Safari y Calendario.

Tiene chips diseñados para ejecutar modelos de aprendizaje automático.

Y ahora tiene una arquitectura que combina procesamiento local con Private Cloud Compute.

Sobre el papel, tiene todos los ingredientes.

Pero eso no significa automáticamente que Apple Intelligence vaya a ser útil.

Porque el verdadero reto será otro:

¿Qué tan bien funcionará cuando lo usemos todos los días?

Una demostración en una presentación puede verse espectacular.

Pero yo quiero poder pedirle algo a Siri dentro de seis meses y que funcione de forma consistente.

Quiero que entienda lo que estoy diciendo.

Que recuerde el contexto.

Que encuentre realmente aquello que estoy buscando.

Que no me obligue a repetir la misma instrucción tres veces.

Y que, cuando pueda hacer algo por mí, simplemente lo haga.

Apple tiene una oportunidad importante con Siri

Creo que Apple llegó tarde a algunas partes de la revolución de la inteligencia artificial.

Eso es difícil de ignorar.

Mientras otras compañías ya llevaban tiempo hablando de asistentes capaces de mantener conversaciones y trabajar con información compleja, Siri seguía teniendo muchas limitaciones.

Pero también creo que Apple está intentando jugar con sus propias cartas.

No quiere que Siri sea simplemente otro chatbot.

  • Quiere que esté integrada en el sistema.
  • Que conozca el contexto del usuario.
  • Que pueda interactuar con las aplicaciones.
  • Que entienda lo que aparece en pantalla.
  • Que utilice la cámara.
  • Que trabaje en el iPhone, el iPad y el Mac.

Y que todo eso ocurra manteniendo una arquitectura de privacidad que depende en buena parte del procesamiento local y de Private Cloud Compute.

Este proyecto es bastante más interesante que simplemente ponerle un chatbot a Siri.

Pero todavía hay algo que demostrar

Y esta es probablemente mi mayor duda.

Apple puede presentar todas estas funciones.

Puede mostrar una Siri capaz de entender contexto, analizar imágenes, buscar información y realizar acciones.

Pero la verdadera prueba no será la presentación.

Será nuestro día a día.

Porque al final, una inteligencia artificial no se vuelve útil por tener cien funciones.

Se vuelve útil cuando una función que utilizamos todos los días realmente nos ahorra tiempo.

Si Siri consigue eso, entonces sí podremos hablar de un cambio importante.

Si no, corremos el riesgo de tener otra colección de funciones interesantes que utilizamos durante unas semanas y después olvidamos.

Y creo que ese es precisamente el momento en el que Apple se encuentra ahora.

Siri ya no necesita demostrar que puede hablar.

Necesita demostrar que puede ayudarnos de verdad.

Porque quizás el verdadero cambio de Apple Intelligence no sea que nuestro iPhone pueda responder preguntas más complicadas.

Quizás sea que, poco a poco, dejemos de pensar en la inteligencia artificial como una aplicación y empecemos a verla como una parte natural de nuestro dispositivo.

Y si Apple consigue que Siri llegue hasta ahí, entonces sí estaremos hablando de una Siri realmente nueva. 

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