Últimamente he visto mucho la misma pregunta: “¿Cómo configuro la cámara de mi iPhone para que las fotos salgan mejor?” Y lo entiendo, porque cuando entramos en los ajustes de la cámara encontramos tantas opciones que parece que existe una configuración perfecta que hará que todas nuestras fotos se vean increíbles.
Pero después de usar el iPhone durante tanto tiempo, hay algo que tengo bastante claro: no existe una configuración mágica para hacer buenas fotos.
Los ajustes ayudan, claro que sí. Pero también hay que aprender a utilizar la cámara.
24 MP o 48 MP, ¿cuál utilizar?
En mi caso, tengo activado “Control de ProRAW y resolución”, porque me permite decidir desde la propia cámara cuándo quiero utilizar una resolución diferente.
Para el día a día, 24 MP me parece una opción muy equilibrada. Tenemos buen nivel de detalle y, al mismo tiempo, no estamos generando archivos enormes en cada fotografía.
Los 48 MP los dejaría para momentos en los que realmente necesitemos ese nivel adicional de detalle, especialmente si después queremos editar, recortar bastante la fotografía o conservar más información de la escena.
Y algo importante: tener 48 MP no significa que todas las fotos vayan a verse mejor automáticamente. No siempre necesitamos la máxima resolución.
También importa el formato
Aquí hay otra opción que muchas personas pasan por alto.
Si utilizamos Alta eficiencia, el iPhone guarda las fotografías en HEIF y los vídeos en HEVC. Es una buena opción para el dia a dia porque permite mantener una buena calidad ocupando menos espacio.
La opción “Más compatible” la puedes utilizar si prefieres que tus fotos se guarden en JPEG y los vídeos en H.264. Yo la veo más útil para quienes pasan constantemente sus fotos y vídeos a otros dispositivos o programas y quieren evitar problemas de compatibilidad. Si no tienes ese problema, personalmente me quedaría con “Alta eficiencia”
Por eso tampoco creo que haya que cambiar todo sin saber para qué sirve cada opción. La mejor configuración depende de lo que haces con tus fotos.
Pero hay algo todavía más importante: la técnica
Y aquí quiero detenerme en algo que muchas veces se olvida: tener buen ojo para la composición fotográfica.
Puedes tener un móvil con muchísimos megapíxeles, zoom, teleobjetivos, inteligencia artificial, varios lentes y un montón de procesamiento, pero si no tienes buen ojo para la fotografía, todo eso sirve de poco.
Antes hablábamos mucho de la técnica. De saber buscar una buena composición, encontrar la luz correcta, cuidar el encuadre y esperar el momento adecuado.
Hoy tenemos teléfonos capaces de hacer cosas increíbles y, precisamente por eso, a veces se confunde más procesamiento con una mejor fotografía.
Una imagen llena de HDR, colores súper saturados y muchísimo procesamiento puede llamar la atención, pero eso no significa necesariamente que sea una buena fotografía.
Para mí, una buena foto también consiste en saber cuándo no necesitas exagerar nada.
Entonces, ¿cómo configuro la cámara?
Mi recomendación es bastante sencilla: no te obsesiones con encontrar “la configuración perfecta”.
Activa las opciones que realmente vayas a utilizar. Deja 24 MP para la mayoría de tus fotografías y utiliza 48 MP cuando realmente necesites ese nivel de detalle. Utiliza ProRAW si vas a aprovecharlo para editar y elige el formato que mejor se adapte a lo que quieres.
Pero, sobre todo, aprende a jugar con la luz y la exposición.
Muévete, cambia el ángulo, busca otra perspectiva, fíjate en el fondo y piensa qué quieres mostrar antes de presionar el botón.
Porque al final, el iPhone puede tener una cámara espectacular, pero la fotografía sigue dependiendo de la persona que está detrás del teléfono.
La tecnología puede ayudarte muchísimo.
Pero el ojo, la composición y la técnica siguen siendo tuyos.