Cuando la nostalgia nos ataca, occurren cosas buenas, y es que recordar es vivir. La tecnologia siempre ha estado presente en nuestras vidas, de diferentes maneras. Mi historia con la tecnología no comenzó con un teléfono inteligente, ni siquiera con internet.
Comenzó frente a un Atari. Si con un Atari, Pac-Man, Space Invaders, Galaga, Pitfall, etc etc…
Después llegó el Nintendo, Mario bros, duck hunt, Zelda, . Más tarde el Sega Genesis, Sonic, Mortal Combat y otros tantos que luego evolucionaron a otras consolas. Cada consola abría una puerta a un mundo nuevo y, sin saberlo, también despertaba mi curiosidad por la tecnología.
Luego apareció la computadora en casa, una eMachine, estuvo en casa hasta hace unos años, se negaba morir, y es que era tremenda PC.
Los disquetes dieron paso a los CDs. Llegó Office, la impresora, el módem, el sonido del dial-up, MSN Messenger, MySpace y esas interminables tardes frente a un escritorio maple con un monitor plateado que todavía puedo recordar con una sonrisa.
Los años siguieron pasando.
Los MP3 reemplazaron a los CDs. Llegaron los iPod a casa, aquel iPod classic de U2, negro y rojo. Los teléfonos comenzaron a conectarse a internet. Las cámaras digitales guardaron miles de recuerdos. Llegó el iPhone. Después el iPad. La nube. La inteligencia artificial.
Y un día me di cuenta de algo.
No he sido simplemente una usuaria de tecnología.
He tenido el privilegio de vivir casi cada una de sus grandes transformaciones.
Desde un Atari conectado al televisor de la sala hasta escribir estas líneas desde un iPad.
El resto…
Es historia, desde el iPad de Coral